La resolución de sucesiones intestadas en México es un proceso legal que se activa cuando una persona fallece sin haber otorgado testamento. En estos casos, la ley es la que determina quiénes son los herederos y en qué proporción deben recibir los bienes del difunto. Este procedimiento, también conocido como sucesión legítima, busca dar certeza jurídica y garantizar una distribución ordenada del patrimonio, evitando conflictos prolongados entre familiares.
En México, la regulación de las sucesiones intestadas se encuentra principalmente en los códigos civiles de cada entidad federativa y en el Código Civil Federal. Aunque puede haber variaciones entre estados, en términos generales la ley establece un orden de prelación para heredar. En primer lugar, tienen derecho los descendientes (hijos, nietos), junto con el cónyuge supérstite. A falta de descendientes, heredan los ascendientes (padres, abuelos) y el cónyuge. Si no existen estos familiares, la herencia puede corresponder a parientes colaterales, como hermanos, sobrinos o incluso familiares más lejanos hasta el cuarto grado. En última instancia, si no hay herederos, los bienes pueden pasar al Estado.
El procedimiento para tramitar una sucesión intestada puede realizarse ante notario o ante un juez, dependiendo de las circunstancias. Cuando todos los herederos son mayores de edad, están de acuerdo entre sí y no existe controversia, el trámite puede llevarse a cabo ante notario público, lo que suele ser más ágil. Sin embargo, si existen menores de edad, desacuerdos entre los interesados o conflictos sobre los bienes, será necesario acudir a la vía judicial. El proceso generalmente incluye la declaración de herederos, la formación de inventario y avalúo de bienes, el pago de deudas y, finalmente, la adjudicación del patrimonio.
Uno de los principales retos en las sucesiones intestadas es la falta de información y previsión. Muchas personas no elaboran un testamento por desconocimiento, desinterés o por considerar que no poseen un patrimonio significativo. Sin embargo, incluso bienes modestos, como una vivienda o un vehículo, pueden generar disputas familiares si no existe claridad sobre su destino. Además, el proceso puede implicar costos notariales, honorarios legales y el pago de impuestos locales relacionados con la transmisión de propiedad.
La resolución adecuada de una sucesión intestada no solo tiene implicaciones patrimoniales, sino también familiares y emocionales. La muerte de un ser querido ya representa un momento difícil, y los conflictos por herencia pueden profundizar tensiones. Por ello, aunque la ley ofrece un mecanismo claro para distribuir los bienes, la mejor forma de evitar complicaciones sigue siendo la planificación sucesoria mediante la elaboración de un testamento. Aun así, cuando este no existe, el marco jurídico mexicano proporciona herramientas para que la transmisión del patrimonio se realice de manera ordenada y conforme a derecho, brindando seguridad y certeza a los herederos.